Participar como ponente en la III Semana Europea de la FP en el I.E.S. La Rosaleda fue una experiencia que me recordó por qué creo tanto en el poder transformador de los programas Erasmus. Fui invitada, junto a Katia (Bielorrusia), como voluntaria europea en el I.E.S. Campanillas, para compartir con los estudiantes nuestras vivencias y hablar sobre las distintas oportunidades que ofrece Erasmus Juventud.
Durante la charla, pude transmitir lo que significa vivir una experiencia internacional: salir de la zona de confort, aprender de otras culturas y descubrir nuevas formas de crecer personal y profesionalmente. También expliqué cómo estos programas no solo ayudan a quienes participan, sino que enriquecen a las comunidades que los acogen.
Fue un momento especial no solo por el intercambio con los estudiantes, sino porque me permitió hablar ante un público joven, practicar mis habilidades de comunicación y pitching, y mostrar que compartir experiencias reales puede inspirar a otros a dar el mismo paso.
Eventos como este demuestran que la movilidad europea no es solo una oportunidad académica, sino una forma de construir un futuro más abierto, colaborativo y consciente. Y para mí, ser parte de esa conversación fue una manera más de seguir tejiendo puentes entre culturas.

